“Voy a Hermosillo a un funeral y tú?”
// July 26th, 2010 // 23 Comments » // Alfonso
En el vuelo a Hermosillo me tocó ir sentado al lado de un joven sacerdote. La plática fue corta ya que cuando viajo en avión prefiero mantener la conversación con el compañero de asiento al mínimo. Ósea q no soy de los llamados “platicadores” y no es por antisocial, simplemente el tiempo de vuelo me gusta aprovecharlo para descansar, leer, oír música o escribir (como hago esto, ahora).
De lo poco que hablamos el Padre y yo me llamaron la atención algunas cosas y me dejaron pensando.
En primer lugar dudaba yo si hablarle de usted o de tú. La solemnidad de su vestimenta y el respeto aprendido de tías y catequismos me decían una cosa pero su juventud y mi laicísmo me decían otra. Opté por el raro híbrido “y tú Padre vas a Hermosillo o sigues a Phoenix?”
Su respuesta y la mía correspondiente no podían ser menos opuestas (¿o si?): “Voy a Hermosillo a un funeral y tú?” – “Yo a dar un concierto en San Carlos, en la playa”.
Conversamos sobre el tiempo que lleva el grupo (el cual, sorprendentemente jaja, le era desconocido) y sobre el porqué de su nombre en latín “es Mœnia pero se pronuncia Menia..” aclaré “ah sí muralla… entonces son varios años tocando pero tu estas muy joven” dijo ”mmm no tanto …tengo 37″ respondí.
Su rostro mostró algo de asombro: “pues tenemos la misma edad! Así que aún somos jóvenes”. Ante ese dato y pasado mi propio asombro, me aventé el típico cliché: ”sí jaja, lo que importa es el espíritu..”
En ese momento caí en cuenta de lo que acababa de decirle a un religioso; “El Espíritu” pues sí, definitivamente ESO es lo que importa, supongo.
Continuó el intercambio de nimiedades: “Y estas casado?” preguntó él (obviamente) y yo me tardé en contestar porque normalmente y naturalmente hubiera dicho “estuve, soy divorciado” pero por alguna razón opté por decir “no, estoy soltero”, como que sentí vergüenza de mi complicidad en el bajísimo crimen de desunir o pretender desunir lo unido por Dios.
La plática fue cayendo y tanto el Padre como yo le pusimos fin sacando nuestros respectivos iPod Touch y iPhone, él para leer algo y yo para oír a Xela que recién había bajado por recomendación de mi bella amiga Sofia.
Pero justo antes de quedarme dormido y como suele pasar cuando se conversa con un hombre de Dios, me asaltaron las dudas:
“Qué estará leyendo el Padre?” y “Habrán apps “religiosas” para el iPod?”
Seguro sí.
AP
(este texto se publicó originalmente en el blog de Equivocal www.myspace.com/equivocalmusic)




