// April 12th, 2010 // 35 Comments » // Alfonso, Noticias
Tal vez me habrán oído hablar sobre lo importante que es hacer un alto en el camino de pronto y evaluar lo hecho hasta ese momento. Pues eso no es precisamente lo que he podido hacer en las últimas semanas en las que me he visto superado por la marea de mis cosas y actividades. Y en ese ahogamiento personal se me ha pasado hablar de lo que fue el concierto del pasado 25 de Marzo en el Auditorio Nacional. No voy a hacer una reseña porque esas salieron ya (algunas bastante buenas y otras bastante miopes) y a los que asistieron no hay nada nuevo que les pueda contar. Mejor les hablaré de mi recorrido, el antes, el durante y el después del concierto.
A diferencia de la planeación para el inicio del Tour Solar en el Metropolitan, para este concierto la atmósfera era un poco mas relajada ya que de cierto modo la base, el concepto del concierto ya estaba definido y probado. Las adaptaciones y cambios que hicimos eran no solo por que el foro lo ameritaba sino también porque en verdad queríamos hacer algo distinto a lo que había pasado en el Metro. De entrada, habrían mas pantallas y visuales especiales, invitados distintos y mas rolas. En este proceso cada uno de los moenios nos dividimos el trabajo, aunque la parte mas heavy se la llevaría Midi, armando las nuevas secuencias y el montaje de imágenes. Debo decir que lo hizo con muy buena actitud y con gran dedicación. Pasamos por varias juntas de producción, la filmación de unos videos especiales para Lugares Fantasmas y el mashup de Tu Sabes My Dreams, también pasamos por discusiones amargas con nuestros managers sobre presupuestos de producción y sobre los boletos que nos proporcionaron…un rollazo que prefiero no recordar ahora y basta decir que nos puso en un muy mal estado. Llegaron los ensayos y fueron largos, intensos, agotadores pero muy productivos. Eso me dejó la tranquilidad de que lo que me tocaría cantar estaba ya bien aprendido y listo. A la par de esto la promoción y compromisos normales de radio, prensa y tv también estaban a full. Osea que no había tiempo para nada mas.
Llegó el día y por mas que traté de estar totalmente relajado eso no ocurrió y en la prueba de sonido, que tomó mas tiempo de lo que debió, se notaba mi desesperación. Fue ahí donde vi la primera señal de alerta porque nuestra gente de producción se veía algo rebasada por la complejidad del show que habíamos ideado. Faltó mas personal, mas staff, esa es la conclusión a la que llegué y que pude confirmar durante el concierto mismo. Al final obtuve algo de calma cuando vi que ya nada estaba en mis manos y que la verdad estaba increíble de estar de nuevo en ese escenario. El Auditorio Nacional, vacio, como estaba durante el soundcheck, era como una boca roja gigantezca con miles de butacas por dientes que parecía amenazar con tragarnos con todo y nuestro “display” de tecnología. El Coloso de Reforma nos lanzaba una vez mas un desafío.
Cada quien en su camerino, cada quien con sus cosas, nervios, trucos y miedos. Yo no quise variar mi ritual; soledad, música, un baño caliente, fondo de Redbull y ni siquiera quise darle muchas vueltas a lo que me iba a poner. Mientras mas “normalidad” mejor. “5 minutos!” oi decir al Production, ahora si ya vamos. Mi primer impacto fue cuando antes de tomar mi posición de inicio logre ver a través de los entretelones que había gente en la sección de hasta arriba, la de super lejos, la que nunca se llena. No creo haber visto bien, pensé. Un beso y un abrazo a mis compañeros y por fin sonó la intro y voló el telón (llevándose una de nuestras estructuras de luces con él) fuck!!! calma.. ni modo Pichardo, así son los shows en vivo, vivos e impredecibles. Pero mientras yo meditaba esto oí los gritos de la gente y ví que efectivamente estaba hasta en los lugares mas altos del Auditorio. No lo podía creer. Que chingón!, pensé.
Debo decir que concentrarme y disfrutar no fue inmediato o automático. Esa falta de staff adicional causaba que nos tardáramos un poco mas de lo normal entre set y set, eso me ponía de malas. Después de todo los cambios eran complicados (entra piano, salen bancos, suben pantallas, llega invitado, fuck! no se conectó bien al invitado!). Logré aislarme unos segundos y esto fue lo que pensé: “estoy en el Auditorio, me oigo bien y estoy cantando muy rico, está lleno, esta llenísimo! y la gente está feliz, literalmente están cantando todo! entonces no seas wey y disfruta cabrón! (cuando me hablo a mi mismo soy muy pelado). Y a partir de ahí eso fue lo que hice. Varias veces detuve el tiempo para ver a la gente, oirlos cantar y también ver el gran espectáculo que estaba a mis espaldas, con luces, pantallas, visuales, grandes músicos, amigos y mis hermanos Soto y Midi.
Fuimos pasando de canción en canción, de momento en momento y ahora si me daba cuenta de todo, el escenario era mi casa otra vez. Al final, cuando la gente cantaba a todo pulmón No dices Más yo sabía que todo había salido increíble y que pocas veces experimentaría algo así. La bestia había sido domada. El Auditorio Nacional estaba satisfecho y se dejaba acariciar por nosotros.
Sí el reciente show del Metropolitan había un show “perfecto técnicamente” este concierto en el Auditorio era el show con mas fuerza de nuestra historia, al que, en mi caso, llegaba 10 años después con uno que otro trofeo y muchas heridas de guerra pero mejor que nunca. Misión cumplida. ¿Qué sigue?
Una buena fiesta con mis amigos de toda la vida, un brindis con mis hermanos Ignacio y Julieta, otros con la Chamaquita. Finalmente ir a dormir ya con la luz del Sol y ese cansancio que se disfruta. Al día siguiente recibir las reacciones de los fans siempre inmediatas, siempre objetivas, siempre bienvenidas. Las fotos de que postearon en Twitter fueron la prueba de que no me había imaginado el éxito de la noche anterior. Gracias a todos.
Y ahora días después, ya con la mirada puesta en otras cosas me siento contento. Como el efecto de una droga poderosa que se toma por primera vez quisiera poder repetir las sensaciones de esa noche aunque sé que es imposible.
Y es que lo mejor de la vida es que pasa.
AP
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